¿Telecurring o trabajo presencial?

Prefiero el presencial. Antes, cuando no conocía el telecurring, este me llamaba la atención. Pero una vez probado y con el tiempo suficiente como para sacar conclusiones, me atrae más el presencial. Las razones son varias.

La primera, el contacto humano. Con el telecurring, se pierde, por mucho reunión, call, encuentros... que se realicen. Me gusta hablar con mis compañeros, ver ese pulso de la gente en la oficina, recurrir a alguien en un momento dado para resolver una duda... En definitiva, ser un equipo. Con el telecurring, se pierde.

La socialización. Comer con una amiga, con un compañero de trabajo, que te cuente algo que le preocupa o le mantiene emocionado. Es poco probable, o yo no lo he conseguido, que eso suceda con el trabajo en remoto. Me gusta mirar a los ojos de la gente, comprobar sus expresiones, el tono de su voz, las palabras que utiliza... Y no me gusta perder esa socialización con mis compañeros.

Las rutinas de trabajo. Sé de gente que para las reuniones con Teams, Zoom, Skype, o lo que se utilice, solo se viste bien de cintura para arriba. Debajo llevan el chándal de andar por casa y las zapatillas. Un horror, la verdad. Nos hacemos vagos y facilones. Por eso, trabajar en presencial hace que te vistas, que salgas a la calle y tengas un aspecto normalizado. Las que somos coquetas o presumidas, más que otros.

El cotilleo. Sí, que nadie se me asombre. Todos somos un poco cotillas en un momento dado. Si no estás trabajando presencialmente, te pierdes esa parte de cróni


ca vulgar de nosotros mismos. No se trata de despellejar o de convertirse en un ser maligno, sino únicamente de comentar esa parte un poco escondida, y muchas veces imaginada, que a todos, de una forma u otra, atrae en ocasiones.


Pues eso, queridos, que yo, por estas y otras cosas, prefiero el trabajo presencial. Muak, corazones.



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