Presente continuo...


Ya está publicada...

Y siempre me pasa lo mismo. Siento una mezcla de vértigo por cómo será aceptada por los lectores, de inseguridad porque siempre me sucede que, una vez a vuestra disposición, pienso en más cosas, detalles y toques que debería haber escrito. por otra parte, también siento alivio. Es hora de que siga su camino, que la historia sea vuestra y la toméis como tal.

Hace algunos años escuché una frase en la presentación de un autor (siento no acordarme de él) que decía que una vez que se publicaba una novela, esta dejaba de pertenecernos. Que ya era propiedad de los lectores y compradores. Bueno, no sé si eso es así de categórico, pero sí que entiendo el sentido de lo que decía. Una vez que está publicada, ya está en manos de la opinión y de la aceptación de tu público. Poco puedes hacer ya...

En mi caso, me sucede eso. Que me siento débil porque ya no puedo hacer nada más para que os guste. no escribo para ser famosa, ni tener dinero. Lo hago porque me gusta, me entretiene y me lo tomo como una afición, ligeramente remunerada. Como digo siempre, para tomarme unas cañas con mis amigos y mi novio que, la verdad, siempre me apoya.

Llevo un tiempo con mucho ajetreo. Trabajo, máster, escribir, llevar mis redes, el blog, la web... Y hay veces que pienso que quiero abarcar yo sola, mucho, quizá demasiado. Porque es verdad que en estas últimas semanas hemos salido menos con los amigos, a cenar o al cine. Y debo confesar que no ha rechistado, que ha puesto una sonrisa y punto. Es adorable, de verdad.

En fin, queridos, que espero que os guste, que os apetezca leerla y que me califiquéis bien en Amazon. Esto, os lo confieso, es pura vanidad. Que también tengo un poquito.

¡Muak!


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